lunes, noviembre 19, 2007

Ridicula soledad.

¡De nuevo me has hablado! Mi mente se encoge, mis pensamientos tropiezan, mis palabras chocan contra el miedo que emana de mi alma. Es difícil responder cuando el dolor se somatiza: mis manos tiemblan sin control, mi respiración se agita y mi corazón late como si suministrando más sangre fuera a hacer a mi cerebro entrar en razón...

No sé que quieres de mi, te puedo ofrecer mil cosas, te puedo ofrecer todo lo que hay en mi si aún puedes encontrar algo en los estragos de mi amor.

Aún me siento igual que la primera vez... pero esta vez no es de emoción.

Siento que no tomé tu mano lo suficientemente fuerte, volé hacia sueños falsos, me senté en asientos ocupados, busqué la gloria del amor en ti, pero solo encontré la ridícula soledad.

lunes, noviembre 12, 2007

Tiempos de danza nocturna...

Hoy me siento en la calma de la eternidad me doy la vuelta y contemplo la belleza de tiempos pasados, recuerdo cuando caminabas a mi lado, jurabas amor y lealtad. Nada importaba porque nos teniamos y construimos un pequeño mundo aparte, lejos de lo real, lejos del dolor, donde cada vez que nos encontrabamos nuestras palabras sanaban nuestras heridas, y nuestro cariño el alma.

No sé donde quedó todo, has decidido marcharte sin más. Me dejaste sólo en aquel mundo, lleno de dudas, temor y soledad. Te marchaste, y sin ti, ese nicho ya no esta completo y mi alma se enfria una vez más.

Sigo aquí, esperando, con el corazón destrozado. Temo hablarte, pues no quiero saber que para ti ya no importo.

sábado, octubre 27, 2007

Un sentimiento pasajero.

Uno de estos dias te cortaré en pedacitos.

martes, octubre 16, 2007

Ayer

Ayer, ayer la abrazé
ayer la estreché junto a mi
hasta perderme en su pecho.

Ayer disfruté de su risa
disfruté de la calma de su sonrisa,
me avivé con la llama de su mirada.

Ayer sentí mis esperanzas regresar,
sentí perderme en la locura de un deseo
sentí que nada podía ser más bueno, ni real.

Ayer reviví una vez más,
tan vivo como antes que el tiempo se robara mis ilusiones,
cuando su llama ardía tan fuerte dentro de mi
y que ahora no es más que la cicatriz de una profunda quemadura.

Ayer amé con locura,
ayer reviví en unos momentos la historia de tantos años
ayer se me escapó todo entre los dedos.

ayer... ayer mi amigo, tuve un sueño lúcido.