miércoles, septiembre 10, 2008

Trebol de sentimientos

Los sentimientos funcionan de tres maneras,
unos se mantienen guardados y crecen con el tiempo
esperando ser liberados, y cuando lo hacen
es con toda la energía que se ha ido acumulando.

Otros son como un músculo:
si no son ejercidos se van atrofiando,
y van perdiendo su capacidad de desarrollarse,
como si nos fueran inyectando una clase de vacuna
y esa vacuna son las decepciones.

Y existe un último tipo, aquellos que no solo se atrofian,
si no que se convierten en su propia antitesis,
es invariablemente el camino más directo a la infelicidad.

Espejismo turquesa.

La felicidad es una visión borrosa,
una visión peculiar y tan subjetiva como el amor,
no se puede diferenciar de un espejismo,
verificar su vericidad atenta contra nuestro juicio.

¿Que más da no alcanzarla?
Nos la vivimos en una montaña rusa,
subiendo y bajando, sintiendo,
en los puntos más altos se divisa la felicidad a lo lejos,
tonta esperanza natural.
Cuando se baja sólo se puede ver la obscuridad del alma,
y entonces sólo deseas subir una vez más.

Creer en la felicidad es como creer en Dios,
si existe o no existe no es relevante,
porque al final del camino, cuando llegues
finalmente lo sabrás.